Estudios Harry Potter + Londres

Teníamos muchas ganas de Londres, y más aún si tus peques son fanáticas de Harry Potter como las mías. Se morían de ganas por conocer los estudios de Warner Bros, donde se rodaron las películas de su ídolo. Aprovechando la semana de carnaval, nos escapamos 4 días y 3 noches, dedicando casi un día entero para el tour por el estudio. Viajamos con otra familia (2 adultos + 2 peques), con quienes compartimos alojamiento.

 

¿A qué aeropuerto vuelo?

Londres tiene varios aeropuertos: Heathrow, Gatwick, Stansted, Luton, City y Southend. Heathrow y Gatwick son más cómodos, pero los vuelos suelen ser más caros. Stansted y Luton suelen ser más baratos, pero llegar al centro puede ser otra historia.

Nosotros volamos con Ryanair a Stansted por ahorrar. Hay autobuses y un tren a Londres… pero ojo, ¡el tren no funciona sábados ni domingos! Comparando precios, vimos que por un poco más de lo que costaba el tren, podíamos pillar un Uber. Fue más cómodo y directo (según dónde te alojes variará), pero la hora y cuarto de viaje no te la quita nadie.

Así que te aconsejo que, si viajas con peques y llegas a un aeropuerto lejano, tengas en cuenta las opciones de transporte. A veces, pagar un poco más por un vuelo puede ahorrarte tiempo e incluso ser al final más económico. Ya te digo que dependerá mucho de fechas, día de la semana, etc.

 

Donde alojarte

Londres es enorme y moverse con peques puede ser todo un reto. Dependerá de la edad que tengan (las nuestras tienen 7 y 11, que siempre me lo preguntáis 😂), pero elegir bien la zona donde dormir te puede ahorrar tiempo y energía.

Las zonas 1 y 2 son más caras, pero están en el centro y te ahorran tiempo y trayectos largos. Para las mías, el metro es toda una aventura, así que preferimos elegir una opción más económica en la zona 3.

Nosotros buscamos una casita de 3 plantas con jardín en una zona tranquila a 30 minutos en metro del centro. Dependiendo de cómo planifiques tus días, puedes organizarte para no depender tanto del metro. Si quieres saber precios, varían según la fecha y la zona. Así que solo puedo desearte que no te pases las horas que estuvimos nosotros buscando alojamiento 😅.

Llegada a Londres

Salimos desde Madrid y, en dos horas y media, llegamos a Londres. Cogimos un Uber, que nos llevó al centro, y luego dejamos las maletas en una consigna al lado del London Eye, ya que no podíamos entrar en la casa hasta las 16:00.

Aprovechamos para comer rápidamente en un McDonald’s, que siempre es un acierto con los peques, y luego, como hay tantas cosas por ver 😅, contratamos un free tour en Civitatis, donde pagas lo que quieras (aunque lo mínimo aconsejable son unas 10 libras por persona si pagas menos por los peques no pasa nada). Duró unas dos horas y media, el guía fue supermajo y, aunque fue un poco paliza para las peques, creo que es una opción muy recomendable para conocer el montón de sitios que hay para ver en Londres.

Recorrimos la zona de Westminster y vimos Trafalgar Square, el Palacio de Hampton, Buckingham Palace (aunque no vimos el famoso cambio de guardia), el Parque St. James, un barrio típico de pasta, la Abadía de Westminster y, para acabar, el Big Ben.

Cuando terminamos, recogimos las maletas y fuimos a casa en metro, previa parada en un supermercado (que no son nada baratos comparados con los de aquí). El guía nos dijo que los más baratos allí se llaman Tesco, y aprovechamos para aprovisionarnos de desayunos y cenas. Mientras preparábamos la cena los peques tenían un ratito para jugar, descansar y una toma de contacto con nuestra nueva casa, ¡a dormir!

 

Warner Bros. Studio Tour London

A la mañana siguiente nos levantamos temprano, desayunamos y nos preparamos para el gran día: ¡la visita a los estudios de Harry Potter! Ya teníamos las entradas compradas desde casa, incluido el transporte, así que nos dirigimos a la estación Victoria, donde cogimos un autobús londinense de dos pisos, completamente serigrafiado con imágenes de Harry Potter. En poco más de una hora llegamos a los estudios. El viaje no se hizo largo porque los asientos tenían tablets con juegos, música y entretenimiento para los peques.

Al llegar, organizan a los visitantes en grupos, y tienes un máximo de cinco horas para recorrerlo. Nada más entrar, las niñas estaban como locas viendo los escenarios originales de las películas. Aviso importante: puedes llevar comida de casa, lo cual es muy recomendable porque dentro todo es bastante caro.

No quiero hacer demasiados spoilers, pero el recorrido es una pasada. Te sumerges en el mundo mágico viendo el Gran Salón de Hogwarts, las salas comunes de Slytherin y Gryffindor, la casa de los Dursley y muchos otros escenarios icónicos. También hay espectáculos (todo en inglés) donde explican los efectos especiales de las películas y, por supuesto, un montón de oportunidades para gastar galeones: fotos volando en escoba, túnicas, varitas, recuerdos de todo tipo y cualquier objeto mágico que se te ocurra.

Una parada obligatoria fue la famosa cerveza de mantequilla, que a una peque le gusto y a la otra no tanto. A lo largo del tour puedes pasear por lugares emblemáticos como el Bosque Prohibido, el andén 9¾, el Callejón Diagon, una maqueta gigante de Howards entre muchos otros. Pero lo que más me impresionó fue el banco de Gringotts.

Comimos allí, básicamente porquerías no demasiado saludables que habíamos llevado y alguna cosilla que compramos allá. La visita es casi toda a cubierto, excepto un patio donde hay varios decorados, como el autobús noctámbulo y el puente de Hogwarts. Pero bueno, no te lo voy a contar todo… 😉

Eso sí, prepárate para la tienda del final del tour, es tan chulo que es imposible salir con las manos vacías. No podíamos irnos sin comprar al menos la varita de nuestro personaje favorito y muchas recuerdos más.

A la vuelta, ya eran más de las cinco de la tarde, así que dimos un pequeño paseo por el centro antes de retirarnos a descansar. En realidad, hicimos una especie de comida-merienda-cena, porque el día había sido agotador.

Dia en Londres

Al día siguiente nos levantamos otra vez temprano (¡hay que aprovechar los días! 😅) y fuimos al Museo de Historia Natural. Nos habían hablado muy bien de él, y la verdad es que es un plan chulo con peques. Tiene zonas interactivas, esqueletos de dinosaurios, cosas para tocar, mover, explorar… y, aunque estuvimos casi tres horas, no nos pareció tan fascinante como esperábamos. Puede que el cansancio empezara a notarse o que lleváramos las expectativas demasiado altas.

Desde allí cogimos el metro y nos fuimos directos a Camden Town, con su ambiente único, fachadas imposibles y mercadillos de todo tipo. Es un barrio lleno de puestos de comida, ropa alternativa y cosas curiosas por todas partes. Comimos en uno de sus mercados, montado completamente con contenedores de barco reciclados. Dentro había gran variedad de puestos y mesas con bancos para poder comer tranquilos.

Con el último bocado, nos unimos a un free tour por Camden que habíamos contratado por la tarde. Estuvo muy bien, pero a la hora y media las niñas ya estaban pidiendo libertad, así que dejamos el grupo, tomamos una pinta en un pub típico, y las peques descubrieron los Bubble Waffle, que son unos gofres gigantes con más chocolate del que debería permitirse por ley. Así que todos recuperamos energías y seguimos pateando un poco más a nuestro aire.

Nos encanto sus zona de canales y ese colorido tan suyo. Camden nos parece un imprescindible si visitas Londres.

Después cogimos el metro hacia el centro de Londres y nos fuimos directos a la zona de Chinatown, Piccadilly Circus y, como colofón, a una tienda que teníamos fichada desde casa: la tienda gigante de M&Ms. Cuatro plantas de colores, música, olores y muchas tentaciones. Fue como darles un chute de energía, así que aún aguantaron un poco más de paseo antes de volver a casa. Y si a tu peque le mola Lego, justo enfrente hay también una tienda bastante curiosa.

Cena, duchas, risas… y a la cama, que todavía nos quedaba una mañana antes de coger el avión por la tarde.

Ultima mañana

Para aprovechar la última mañana, también nos tocó madrugar (ya tendríamos tiempo de dormir en el avión 😅). Preparamos las maletas, desayunamos y las dejamos en una consigna cercana a la Torre de Londres.

Visitamos la propia Torre y para ello alquilamos una audioguía para hacer la visita más amena, y luego dimos un pequeño paseo por el famoso Puente de la Torre, con sus vistas tan chulas del río.

Comimos fish and chips, como mandan los cánones londinenses, en un puesto callejero de la zona. Aún nos dio tiempo a dar un último paseo por la bahía antes de recoger las maletas de la consigna, que, por cierto, también era una tienda de souvenirs. Aprovechamos para comprar los últimos regalos y recuerdos del viaje, antes de pedir un Uber que nos llevó directos al aeropuerto.

El viaje de vuelta fue toda una odisea, ya que nos pilló un accidente en el camino y, como habíamos apurado tanto los tiempos, a punto estuvimos de no llegar al vuelo.

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