Si tienes peques en los primeros años de primaria, sabes que la rutina de los deberes es todo un mundo nuevo. Aquí lo importante no es solo que terminen la ficha, sino ayudarles a crear hábitos y estructuras que les sirvan para toda la vida escolar. Lo ideal es que poco a poco vayan haciéndolo solos, pero sin dejar de estar ahí para echarles una mano cuando lo necesiten (que ese apoyo también es parte de su aprendizaje).
Por eso, estos consejos están pensados para acompañar ese proceso: darles seguridad, marcar tiempos, fomentar que se concentren y, sobre todo, para que las tardes de deberes sean una rutina tranquila y llevadera, tanto para ellos como para ti.
🕒 Establece un horario más o menos fijo.
Cuando los peques empiezan con los deberes, fijar una hora concreta ayuda mucho. Por ejemplo, justo después de la merienda, cuando están más tranquilos y ya dejaron el cole atrás. Esta rutina les da seguridad y a ti te prepara para el momento sin sorpresas ni estrés. Al principio cuesta, pero la constancia lo hace todo más fácil.
🍪 Empieza con algo suave.
Nada de entrar a lo bruto con la libreta de mates. Mejor un mini ritual: una galleta, una canción, un abrazo apretado. Algo que diga «estamos juntos en esto». Es como meter el pie en la piscina antes de lanzarse de cabeza.
🎯 Divide y vencerás.
Los deberes resultan mucho más llevaderos si los divides en partes más pequeñas. Un ejercicio, un respiro. Otro, un poquito de “¡lo estás clavando!”. Como si fueran fases de un videojuego: pasas pantalla, ganas un mimo. El cerebro de un peque lo agradece. Y tú también.

🎭 Activa tu modo actriz/actor.
De repente, toca hacer como si multiplicar fuera lo más emocionante que le ha pasado esta semana. Aunque por dentro puede que estés deseando un café, tu cara dice: “¡guau, esto tiene una pintaza!”. A veces funciona, aunque no siempre😂
🙃 No entres al trapo (aunque te lo pongan fácil).
Cuando sueltan el clásico: “Esto es una chorrada” o “Nunca me va a servir para nada”, el alma se revuelve. Pero justo ahí, respira. Lento. Por la nariz. Luego suelta algo tipo: “Puede que sí, puede que no… pero si lo acabamos antes, antes jugamos”. Mano de santo.
🔄 Cambio de roles, versión express.
¿A punto de perder la paciencia? Para un momento y prueba esto: “Vale, tú haces de profe y yo de alumna” y seguro que solo un minuto más tarde aparecerá alguna risita y se irá el mal rollo.
🧘♀️ Tu paz mental no es negociable.
De verdad, si hoy no se puede, no se puede. Un día sin deberes no arruina una infancia, pero un berrinche de proporciones bíblicas puede acabar con toda la tarde. Hay días que simplemente no dan para más, y está bien decir “hasta aquí”.
❤️ Recuerda lo que importa de verdad.
Más que terminar todos los ejercicios, lo importante es ayudarles a coger hábitos que, poco a poco y con el tiempo, les hagan más autónomos y capaces de llevar la rutina sin tanto lío.